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Girona, Catalunya, Iberia
No soy escritor, pero escribo; no soy político, pero hago política; no soy idealista, pero quiero cambiar el mundo. ¿Quién soy entonces? Tan solo yo mismo

domingo, 23 de noviembre de 2008

Llegó a mi vida.





El cielo está nublado, igual que mi mente. Ha sido una larga noche, y una dura mañana. El destino es caprichoso, y en ocasiones parece buscar siempre empeorar las cosas al máximo. Y lo cierto es que las cosas no podía sentirlas peor.

¿Y por qué? Mi vida está en un buen momento. Todo marcha sobre ruedas, un prometedor futuro parece esperarme a la vuelta de la esquina, los diferentes proyectos que inicié han marchado por buen camino. ¿Por qué de la noche a la mañana todo de repente ha parecido convertirse en un infierno? ¿Por qué todo parece ir tan endemoniadamente mal?

En realidad sé la respuesta, pero no quiero aceptarla.



Estoy en guerra con la realidad. La realidad es cierto que no gusta a nadie, pero siempre fui muy receptivo con ella, aceptándola en su mayor medida. Pero ahora no puedo aceptarla. No quiero ni puedo, porque la realidad (o quizás incluso yo mismo) se ha puesto completamente en mi contra.

Siento que he perdido el control sobre mi vida. Mi ideal de ser yo el dueño de mi destino ha entrado en crisis, y se tambalea. Deseo controlar esta situación y encaminarla hacia lo que es mejor para mí, pero no puedo. Mi mente me agobia, me ataca, me coge desprevenido y me deja abatido.


Así son sus ataques. Mi mente se levanta en un momento inesperado y me hiere gravemente. Entonces es el momento de actuar, de interpretar, y de intentar fingir que nada pasa, pero en cuanto la soledad me envuelve, caigo abatido y derrotado. Me siento débil contra un lado oscuro de mí mismo. Una voz dormida de mi interior parece querer apoderarse de mí, al más puro estilo del doctor Jekyll y Mr. Hide. Pero no puedo hacer caso de esta voz.


¿Por qué? Pues porque no puede ser. No puede ser de ninguna de las maneras. Quizá bajo otras circunstancias hubiera podido ser, pero lo pasado, pasado está, ya descarriló el tren. Es cierto que podría intentar llevar el tren de nuevo a sus railes, pero precisamente es imposible pq estoy gravemente herido.

Para poder encarrilar ese tren necesito fuerza, una fuerza que no tengo. Los ataques de mi mente me han dejado muy gravemente herido, y me está costando mucho levantarme.




Pero todo esto... ¿Por qué? ¿De dónde viene?



Pues porque llegó a mi vida...




Sí, llegó a mi vida de manera inesperada, y nunca pensé que se convertiría en lo que ahora es. Aunque lo cierto es que estas cosas no se eligen. Ha sido una situación parecida a las otras dos ocasiones en que me pasó, y en esas últimas dos ocasiones me costó años recuperarme de las heridas. Sólo espero ser ahora más fuerte y necesitar menos tiempo para recuperarme.

Llegó a mi vida, y yo no lo supe hasta mucho después. No quise verlo como algo especial. Las circunstancias jugaron en mi contra en un momento determinado, y escogí obedecer a mis ideales y no a lo que me convenía en aquel momento. ¿Por qué?

¿Por qué? Quizás fue eso precisamente lo que hizo que todo se volviera en mi contra, pero ya no sirve de nada darle vueltas. Pasó lo que tuvo que pasar.


Y llegó a mi vida.


Y ahora mi vida se ha convertido en un infierno...


... ¿Pero por cuánto tiempo?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola
el relato está basado en un hecho real?
Está muy bien narrado y haces que el lector sienta los sentimientos que quieres transmitir.
Espero el proximo

Enric CG dijo...

no esperaba ver un comentario en mi blog jeje bueno, el tener una seguidora me anima a seguir escribiendo...

aprovecho que es Navidad para publicar un nuevo cuento :P